Parálisis del sueño: Cuando el cerebro despierta antes que el cuerpo
La parálisis del sueño es un fenómeno por el que se produce un despertar incompleto de la persona. Aparece en las transiciones entre el estado de sueño y vigilia, generalmente sucede en el inicio del sueño (estado hipnagógico) o en el momento de despertar (estado hipnopómpico).
Este trastorno del sueño, que se sitúa dentro del grupo de las parasomnias, según la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño, afecta a 1 de cada 1.000 habitantes.
Mientras dormimos, atravesamos cinco etapas progresivas del sueño, van desde la etapa 1 (entrada y salida del sueño), etapa 2 (sueño más profundo y tono muscular reducido, se detiene el movimiento de ojos), etapa 3 (en la que se produce un descanso real), fase 4 (sueño profundo donde se da el descanso físico y psíquico), finalmente la etapa REM (en la que soñamos en forma de historia, no hay tono muscular).
Un ciclo de sueño completo, desde la etapa I a la etapa REM, suele durar entre 90-110 minutos, teniendo, generalmente, cinco ciclos a lo largo de la noche.
Durante la fase del sueño REM (rapid eye movements) existe una gran activación de la corteza cerebral, se producen los sueños y se da una atonía muscular generalizada. Una vez que pasamos a otra fase del sueño o despertamos, dicha atonía muscular llega a su fin, sin embargo, en algunas ocasiones es posible que la persona se despierte durante la etapa REM y la atonía muscular persiste, es decir, se encuentra entre el sueño más profundo y la vigilia, lo que provoca la parálisis del sueño.
La persona que se encuentra en esta situación, está cognitivamente despierta pero experimenta una sensación de paralización de, prácticamente, toda la musculatura voluntaria excepto los ojos y el diafragma respiratorio. También es característica la paralización de la laringe, lo cual imposibilita el habla de la persona mientras se produce este trastorno del sueño.
La duración de estos episodios suele ser variable. Generalmente son de una duración corta, de entre veinte segundos hasta dos minutos. Pasado ese tiempo, la parálisis remite espontáneamente y sin consecuencias. No es habitual un período de duración más largo.
Causas y Tipos
La parálisis del sueño puede ocurrir como un síntoma aislado y/o acompañado de otros síntomas.
Uno de los síntomas que frecuentemente acompaña a la parálisis del sueño son las alucinaciones hipnagógicas (alucinaciones auditivas, visuales y/o táctiles). Las más comunes son las de tipo sensitivo (cinestésicas) y visuales, mientras que las auditivas son las más infrecuentes. No hablamos de alucinaciones stricto sensu, en realidad son pseudoalucinaciones, dado que la persona sabe de manera fehaciente que lo que siente, ve o escucha no es real.
A pesar de que no están del todo claras las causas de la parálisis del sueño, por lo general, se asocia a niveles altos de estrés, trastornos de ansiedad y depresión, malos hábitos del sueño, enfermedades físicas o a antecedentes familiares de parálisis del sueño.
En base a las causas de la parálisis del sueño, se distinguen los siguientes tipos:
Parálisis del sueño aislada: personas que no han sufrido anteriormente el trastorno. Suele estar asociado a niveles elevados de estrés y ansiedad y, por lo general, se produce de forma temporal, pero finalmente desaparece o nunca más vuelve a producirse. También puede ser consecuencia de no descansar el tiempo adecuado o hacerlo de manera irregular y fragmentada.
Parálisis del sueño familiar: este tipo de parálisis del sueño es muy rara y poco frecuente. Se da en todos los miembros de la familia sin estar relacionada con otro tipo de patologías.
Parálisis del sueño relacionada con otras enfermedades: hay algunas enfermedades como, por ejemplo, la narcolepsia, Apnea del sueño, que pueden derivar en parálisis del sueño.
Síntomas
Los principales síntomas de la parálisis del sueño que se pueden presentar:
- Dificultades para respirar con normalidad, sensación de asfixia o presión en el pecho.
- Capacidad para mover los ojos, algunas personas pueden abrirlos y otras no.
- Miedo o pánico.
- Alucinaciones visuales: hay personas que dicen percibir o ver a alguien o algo en la habitación aunque no pueden reconocerlo. Algunos aseguran sentir que esa presencia quiere hacerles daño.
- Alucinaciones auditivas: pueden percibirse distintos sonidos intensos como siseos, zumbidos, golpes, campanadas, chillidos, silbidos, sirenas, cristales que se rompen, música, ruidos de pisadas, etc.
- Alucinaciones kinestésicas: sensación de caída de la cama, flotación, vibraciones que atraviesan el cuerpo, hormigueo.
- Ansiedad y angustia.
Algunas de las consecuencias de la parálisis del sueño en las personas que la experimentan son:
- Produce terror, angustia y desesperación al descubrir que no puede mover su cuerpo.
- Insomnio y miedo a dormirse por el hecho de que pueda volver a experimentar un episodio de parálisis del sueño.
- Ansiedad.
- Sentirse muy cansado y agotado durante el día.
Tratamiento
Por lo general, los síntomas de parálisis del sueño desaparecen de manera espontánea sin tener que realizar un tratamiento específico, no obstante, es importante acudir el médico en el caso de que los episodios sean regulares o frecuentes y si van acompañados de otros síntomas aparte de los ya mencionados. El especialista analizará la historia clínica del paciente y los síntomas que se presentan, es posible que indique realizar un diario del sueño durante unas semanas para analizar los hábitos de sueño y, en los casos que lo requieran, puede solicitar la realización de una prueba del estudio del sueño llamada polisomnografía. Con dicha prueba, se registra y controla la actividad cerebral y el ritmo cardio-respiratorio durante el sueño.
Si la parálisis del sueño es consecuencia de alguna enfermedad física o mental, se puede recomendar terapia psicológica y un tratamiento farmacológico, pues al tratar y mejorar el trastorno o patología subyacente, es probable que los episodios se reduzcan o desaparezcan. Los medicamentos antidepresivos se pueden prescribir en aquellos casos de mayor gravedad, pues este tipo de fármacos actúan modificando las concentraciones de algunos neurotransmisores en el cerebro que son los encargados de regular la fase REM del sueño, lo cual hace que esta etapa sea más corta y no tan profunda.
Se recomienda
Debemos tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar la parálisis del sueño no asociada a enfermedad médica:
- Mantener una buena higiene del sueño estableciendo un horario fijo para irse a dormir, procurar dormir entre 7 u 8 horas al día, crear un ambiente adecuado para dormir que sea tranquilo, relajado y sin ruido.
- Evitar realizar actividades estimulantes antes de irse a dormir como, por ejemplo, ver la televisión o hacer uso de aparatos como el móvil, la tablet, el ordenador, etc.
- Evitar el consumo de bebidas estimulantes o con cafeína a partir de la tarde.
- Hacer ejercicio de forma regular, pero evitando realizarlo en las últimas horas del día.
- Reducir el estrés diario, aplicando técnicas como la relajación, yoga, pilates, meditación.
- Tomar un baño caliente o una infusión relajante antes de irse a dormir.
Por tanto, si la parálisis del sueño aparece como síntoma aislado no tiene mayor importancia y no suele ser necesario tratarlo. En caso de que persista durante más de tres o cuatro semanas seguidas o de que produzca una pérdida de calidad de vida y no permita conciliar bien el sueño, habrá que acudir al especialista para averiguar la causa exacta e iniciar el tratamiento adecuado.
Si dormimos con alguien y sospechamos que le está ocurriendo algo así -tiene los ojos abiertos, pero no se mueve- podemos ayudarle tocándole y recuperará el tono muscular de forma casi instantánea.
Si dormimos con alguien y sospechamos que le está ocurriendo algo así -tiene los ojos abiertos, pero no se mueve- podemos ayudarle tocándole y recuperará el tono muscular de forma casi instantánea.
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